La búsqueda de mejor suerte en otros lugares es una constante.
Creo que no hay persona que no se haya sentido tentada alguna vez a perpetrar su propio (diminuto) éxodo.
Marcharse no es huir...o sí.
"Partir" significa comenzar a caminar, ponerse en camino, pero también significa "romper" y lo que es más curioso: "finalizar".
Partir de cualquier lugar nos brinda el atractivo de lo aventurero, de la nueva oportunidad. Y quedan atrás las desdichas, los malos recuerdos y el mal "chi" que se empeña en habitar nuestro entorno inmediato.
Me consuela Horacio con sus palabras y me leo en Espriu.
Lo cantó Serrat en su "pueblo blanco" y ahora lo recuerdo en la escena final de "Cinema Paradiso"; una película que es un inmenso manifiesto del "partir" en todas sus acepciones. Es esta escena final, para mi, una de las más emocionantes e intensas que nos haya brindado el CINE (en mayúsculas voluntarias). Con la música de Morricone, la metáfora certera del reencuentro con los recuerdos más hermosos, toca con profundidad infinita ese punto en que, decimos, está el corazón.