
"Sí, mal vestido y triste siempre iba el poeta de las Soledades, con aire siempre de venir de provincia, de la Soria fría castellana donde conoció a su esposa y la perdió...
Sí, era dejado y triste este noble poeta. Pero su dejadez, su abandono exterior, le venía del alma desnuda, espíritu olvidado de su cuerpo, a quien lo conformaba con el atuendo más humilde. Su tristeza no era la literaria de cierta poesía, contemporánea suya, a la que nunca cuadró mejor el título de "modernista".
Era tristeza de fuerte varón, de hombre sufrido, socavado en lo hondo de las raíces. Tristeza de árbol alto y escueto, con voz de aire pasada por la sombra. "
De mi querido paisano Rafael Alberti y regalado por la volvoreta.
Un afectuoso recuerdo a mi colega de profesión; Don Antonio.
