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viernes, 5 de junio de 2009

Ensayo de Cántico en el Templo




Comparto con vosotros este poema de Espriu, traducido por Weto y acompañado por uno de los cuartetos más impactantes de la historia de la ópera:
"Bella figlia dell amore..." del Rigoletto de Verdi, por ser del gusto de Don Salvador y de todo aquel que tenga oídos.
Luciano Pavarotti es el Duque de Mantua, Leo Nucci interpreta al bufón Rigoletto, Joan Sutherland es Gilda e Isola Jones interpreta a Maddalena.


Sé que Isola Jones capta toda la atención, por razones obvias (aparte de su hermosa voz), pero...cómo está la Sutherland en esta grabación!!!


E...¡¡¡VIVA VERDI!!!

Assaig de càntic en el temple

Oh, que cansat estic de la meva
covarda, vella, tan salvatge terra,
i com m'agradaria d'allunyar-me'n,
nord enllà,
on diuen que la gent és neta
i noble, culta, rica, lliure,
desvetllada i feliç!

Aleshores, a la congregació, els germans dirien
desaprovant: “Com l'ocell que deixa el niu,
així l'home que se'n va del seu indret”,
mentre jo, ja ben lluny, em riuria
de la llei i de l'antiga saviesa
d'aquest meu àrid poble.

Però no he de seguir mai el meu somni
i em quedaré aquí fins a la mort.
Car sóc també molt covard i salvatge
i estimo a més amb un
desesperat dolor
aquesta meva pobra,
bruta, trista, dissortada pàtria.

Salvador Espriu


Traducción humana de Weto:

¡Què cansado estoy de mi cobarde, vieja, tan salvaje tierra!
¡y qué me gustaría irme allá al norte!
donde dicen que la gente es limpia
y noble, culta, rica, libre,
sin pamplinas y feliz.

Los hermanos dirían con mala uva en sus reuniones:
"como el pajarillo que abandona el nido, así el hombre que deja su lugar",
mientras yo, bien lejos, me reiría
de la ley y de la antigua sabiduría
de este árido fangal de pueblo que tengo.

Pero sé que nunca voy a cumplir mi sueño
me quedaré aquí hasta la muerte
Porque soy también muy cobarde y salvaje
y amo con un desesperado dolor
a mi pobre,
sucia,triste, desafortunada patria.

Espero haber realizado tu encargo a tu gusto, mi Weto.

Quizás me he excedido en la música, pero...sé que es algo que siempre me consentirás.

Besos alados.

viernes, 12 de diciembre de 2008

Un dulce día



Mujer: en un silencio que me sabrá a ternura,
durante nueve lunas crecerá tu cintura;
y en el mes de la siega tendrás color de espiga,
vestirás simplemente y andarás con fatiga.

El hueco de tu almohada tendrá un olor a nido,
y a vino derramado nuestro mantel tendido.
Si mi mano te toca,
tu voz, con la vergüenza, se romperá en tu boca
lo mismo que una copa.

El cielo de tus ojos será un cielo nublado.
Tu cuerpo todo entero, como un vaso rajado
que pierde un agua limpia.
Tu mirada un rocío.
Tu sonrisa la sombra de un pájaro en el río.


Y un día, un dulce día,
quizá un día de fiesta para el hombre de pala
y la mujer de cesta;
el día que las madres y las recién casadas
vienen por los caminos a las misas cantadas:
el día que la moza luce su cara fresca,
y el cargador no carga, y el pescador no pesca…
tal vez el sol deslumbre;
quizá la luna grata tenga catorce noches
y espolvoree plata sobre la paz del monte;
tal vez en el villaje llueva calladamente;
quizá yo esté de viaje…

Un día, un dulce día, con manso sufrimiento,
te romperás cargada como una rama al viento.
Y será el regocijo de besarte las manos,
y de hallar en el hijo tu misma frente simple,
tu boca, tu mirada,
y un poco de mis ojos,
un poco, casi nada…


José Pedroni.




sábado, 29 de noviembre de 2008

Bendito sea el día...

Benedetto sia ‘l giorno, e ‘l mese, e l’anno,
e la stagione, e ‘l tempo, e l’ora, e ‘l punto,
e ‘l bel paese, e ‘l loco ov’io fui giunto
da’ duo begli occhi, che legato m’hanno;

e benedetto il primo dolce affanno
ch’i’ ebbiad esser con Amor congiunto,
e l’arco, e le saette ond’i’ fui punto,
e le piaghe che ‘n fin al cor mi vanno.

Benedette le voci tante ch’io
chiamando il nome de mia donna ho sparte,
e i sospiri, e le lagrime, e ‘l desio;

e benedette sian tutte le carte
ov’io fama l’acquisto, e ‘l pensier mio,
ch’è sol di lei, sì ch’altra non v’ha parte.

Francesco Petrarca (Canto LXI)

Bendito sea el año, el punto el día,
la estación, el mes, la hora,
y el país en el cual su encantadora
mirada encadenóse al alma mía.

Bendita la dulcísima porfía
de entregarme a ese amor que en mi alma mora,
y el arco y las saetas del que ahora
las llagas siento abiertas todavía.

Benditas las palabras con que canto
el nombre de mi amada; y mi tormento,
mis ansias, mis suspiros y mi llanto.

Y benditos mis versos y mi arte,
pues la ensalzan y, en fin, mi pensamiento,
puesto que Ella, tan sólo, lo comparte.

Petrarca escribió este soneto en honor a su amada Laura de Noves y cinco siglos después Franz liszt le pondría música en su obra "Tre Sonetti di Petrarca" num. 2, donde también incluyó los cantos CXXIV "Pace Non Trovo" y CLVI "I' vidi in terra angelici costumi".
No creo que exista versión más hermosa que ésta de Pavarotti.