domingo, 12 de octubre de 2008

Keenlyside and Son



Hoy ha nacido el pequeño Owen Keenlyside, el primer hijo de Simon Keenlyside, mi barítono favorito, y su esposa, la bailarina Zenaida Yanowsky.
¡Tiene que ser una preciosidad!.
Contando con tan buena genética seguro que aprenderá a reirse en si bemol. ¡Y qué nanas le cantarán!




Dedicado a él, con todo cariño, este lied de Schubert cantado por Elizabeth Schwarzkopf.

12 comentarios:

Weto dijo...

¡Ay!,¡Alice!, ¡El Wiegenlied!.
Puffffffff, (espera que respire).
Me uno a tu felicitación al virtuoso keenslyside por tener su retoñete aunque no pueda hacerlo con tu dulzura porque no sé.
Me imagino que nunca nos leerá tal y como está el mundo, pero tanto él como nosotros somos los últimos súbditos del emperador.
Nos alegra esperarnos cuando cae la noche.
Siempre es bonito cantar a un niño que viene, pero si es con Schubert... (seguro que el joio` sale a un tío abuelo que era un zoquete y sólo servía para ayuntar bueyes jejeje. No lo creo, broma Wetiana).
Nuestro tío Sebastián hacía una catedral de música con cualquier tema, casi con nada.
Y era un creador.
Tú también creas, y emocionas.
Desde aquí, tan lejos, has conseguido que un lejano niño desconocido me inspire ternura.
4000 petons del teu Weto.
Besos a Iswar si anda por aquí.

Weto dijo...

Bueno, en realidad, siempre que escucho el wiegenlied me inspiran ternura todos los enanitos tiernecitos del mundo. No sólo el de Simon.
Gracias por el delicioso recordatorio Volvoreta.
Tu Weto.

Butterfly dijo...

A mi me ocurre lo mismo, Weto. Aunque, escuche o no escuche a Schubert, me gustan todos los pequeñines tiernecillos :)

Este Wiegenlied de Schubert, como el Abendempfindung de Mozart o el Das lied der trennung, me transportan directamente a la infancia. Todos los escuché por primera vez en la voz de la Schwarzkopf y después por Hendricks, tan distintas y hermosas ambas.

¿Recuerdas a un bebecillo, con siete días de edad, que sólo se dormía si bailaba el rondó alla turca???

Todos los besos, para mi Weto.

Iswar Salibovini dijo...

querida B.
shubert, una maravilla, como siempre,pero la voz de una volvoreta y un niño sabio sentado al piano escriben la mejor música clásica.
os quiero,
shubert, ese gran desconocido
I.

Jose Marzo dijo...

Momento delicioso gracias al nacimiento de un niño. Ojalá todos los nacimientos tuvieran tan bella melodía, y un futuro prometedor.

Besos a todos, grandes y pequeños

Butterfly dijo...

Querida Iswar, gracias por visitarnos.
Entro a menudo en tu espacio, pero cada vez está más restringido. Primero en los comentarios, ahora con el aviso de contenido que, supongo, te habrá impuesto algún "titán" de dudosa sonrisa.
Aún así todos tus escritos son una sorpresa y un mayor disfrute.

Me encantaría que te animaras a abrir un blog nuevo, libre de todas esas ataduras. Pero lo hagas o no, siempre contarás con este espacio abierto para ti, con nuestra compañía.

Un beso grande y todo nuestro cariño.

Butterfly dijo...

Tienes razón, Jose. El nacimiento de un niño es el mejor motivo para una celebración.
Ojalá pudiera enviar una canción a cada pequeñín nacido. No se puede cantar a nada más hermoso.

Y vayan mis besos, también, a grandes y pequeñuelos.

El Capitán Escarlata dijo...

Veeengaaaaa Vaaaaa. Yo también me uno a las expresiones cariñosas para tiernos infantes y, por supuesto, infantas.

kodomos dijo...

Compartimos entre muchas cosas, ese amor inconmensurable hacia bach y vincent. un abrazo desde barcelona

Butterfly dijo...

Bienvenido, Kodomos.
He visitado tu blog, que me parece impresionante. Si además compartes el "alma bachiana" y el color de Vincent, no puedo dejar de agradecer tu visita.
Espero verte a menudo por este jardín.

Butterfly dijo...

Capitán Escarlata...sé que no eres muy amigo de expresiones osculizantes pero, en el fondo, eres todo cariño :)

Gracias por (todas) tus expresiones.

Weto dijo...

Aprovecho este jardincillo para -un poco triste - dolerme de no poder comunicarme con mi amiga Iswar.
Lo intento de verdad y me haces muy feliz con tus cosas (el ajedrez es la leche), pero no puedo entrar a tu casita.
En este jardincillo en el que también estoy de prestado, pero en el que tan bien se asientan las buenas almas, espero verte y que sepas que lo que escribes nos gusta a otros seres humanos.
¡Anda!, ¡Haz un arreglillo!.
Un munt de petons (i també a la meva volvoreta!.